Después del Rapto – Carta de Jesús para los que se queden

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2014-10-07 - Propia palabra de El Senor para ti - Carta de Amor de Jesus para ti

Después del Rapto. Carta de Jesús para los que se queden
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4 de octubre de 2014. Palabras de Jesús a la hermana Clare

Os estoy llamando, consolando vuestro corazón. No os he dejado ni os dejaré ni abandonaré. Sé perfectamente la terrible pérdida que sentís. A veces incluso os sobrelleva un sentimiento de traición. Todas vuestras preguntas de por qué y dónde, y por qué estoy todavía aquí y por qué me quedé y qué voy a hacer ahora.

Tenéis que resistir las tentaciones de sencillamente volver a sumergiros en el mundo y volver a estar muy ocupados, y aprovechar ahora las muchas oportunidades y carreras que llaman nuevas e interesantes, debido a las bajas masivas en todas las industrias y negocios y las oportunidades con el dinero que hay por todas partes.

No, por mucho dolor y desconcierto que sientas, apártate de estas cosas, apártate de tu mundo inestable y búscame a Mí con todo tu corazón diez veces más, ven a Mí con firme arrepentimiento y un cambio sincero de corazón, y Yo te ayudaré, calmaré tus miedos y te recibiré de nuevo con los brazos abiertos.

No estás perdido. En los próximos días verás cada vez más que todavía te quiero mucho. Si una madre abandona a su hijo, Yo no te abandonaré. Yo estoy siempre aquí para salvarte. Tú eres todavía Mi hijo, muy muy preciado y amado por Mí. Todavía eres Mi Tesoro y yo estoy contigo, incluso ahora.

La pregunta que arde en tu mente: “¿por qué, Señor, por qué? ¿Por qué me has dejado?”

“Hijo mío, tú no tenías que quedar excluido del Rapto. Fue Mi providencia misericordiosa para todos Mís hijos, Mi iglesia, Mi cuerpo, Mi novia. Tú tenías que ser parte de la Evacuación que tuvo lugar para evitarte tener que vivir y ser testigo de los tiempos más terribles que se van a sufrir en la Tierra, más de lo que ha existido nunca ni existirá jamás.

Empezaste bien, pero con el tiempo, empezaste a afianzarte cada vez más en el mundo. Aunque eras todavía un cristiano por nombre y denominación, empezaste a alejarte cada vez más, a menudo volviendo a muchas distracciones del pasado. Y el tiempo que solíamos compartir se fue reduciendo.

Tú sabías que estabas empezando a comprometerte cada vez más con el mundo por encima de tu fe, y por eso dejaste de hablar conmigo. Eso, junto con tus nuevas relaciones y tus nuevas formas liberales de pensar, te hizo empezar a mirar a otras almas de tu entorno y a juzgarlas. Empezaste a despreciarlas a ellas y las cosas que amaban, hasta el punto de burlarte y despreciar el gozo que expresaban por la cercanía de Mi Venida.

Para cuando yo llegué, todo lo que podías hacer era estar asustado y avergonzado por la misma cosa que tú estabas destinado a creer. Pasó ante ti. Pero como no creíste y no vigilaste y rezaste, vine como un ladrón en la noche y tú no estabas preparado. No te pude tomar.

Me preguntas qué hacer ahora. Quédate cerca, más cerca que nunca de Mí. Reza por la gracia de tenerme siempre en tu corazón y mente. Que Mi nombre esté siempre en tu lengua. Tienes que agarrarte fuerte al himno de Mi vestido y no volver a soltarme ni un segundo. Desarrolla el hábito de darme gracias siempre y en cualquier lugar. Tenme siempre en tu tercer ojo. Por esto también tienes que rezar y te lo daré. Yo ya estoy contigo, pero necesitas sentirme e interactuar conmigo, hablándome siempre como tu amigo de más confianza. Me interesan mucho tus pensamientos y sentimientos, siempre y cuando tú te esfuerces por mantenerte modesto y humilde, y dando poca importancia a tu opinión. Yo siempre seré tu amigo y confidente de más confianza. Nada Me atrae más que las almas más pequeñas e inocentes. Estoy más cerca de ellos que su propia piel, y estaré contigo. Sé que todavía estás en un profundo estado de desconcierto y el resto del mundo a tu alrededor está en un estado terrible de confusión. Pero también sé que ya estás empezando a sentir dentro de ti una paz y una calma inexplicables, sobrenaturales.

Seguiré dándote este don y podrás pensar y razonar con una claridad notable. No te preocupes por tus necesidades. Ya ves que te he proporcionado de todo, la gente seguirá dándote todo lo que necesitas, aparentemente de la nada, y pronto empezarás a experimentar lo verdaderamente bonita que es una auténtica vida de fe, incluso en estas circunstancias extraordinarias. Nada está fuera de Mi control, y nada es permitido sin Mi aprobación.

Te he provisto de todo con antelación. No tienes ninguna necesidad de estar ansioso, sólo mantén tu corazón y tus ojos en Mí. Tú eres Mi hijo precioso, precioso, y no permitiré que nada ni nadie te haga daño. He puesto Mis ángeles a todo tu alrededor para cuidarte día y noche. No sólo serás provisto, sino que conocerás Mi cuidado y la seguridad de Mi lealtad, cuando te traiga sobreabundancia para proveer a otros.

Empezarás a conocer a otros que, como tú, se han arrepentido también y después de romperse, han sido plenamente restaurados en profunda humildad. Sus corazones están sólo para Mí y para el Reino de Dios. Reuniré de nuevo a Mi gente como una madre a sus pequeños, y los sacaré victoriosos de este tiempo de juicios y pruebas.

Brillarán como las estrellas en el firmamento del cielo: doblemente refinados. Gobernarán y reinarán conmigo porque habrán perseverado y salido gloriosos del tiempo de la Tribulación.